El fallido examen digital de la UNAM
Por Hasardevi
Julio 29, 2026
En la vida, todo es una metáfora.
-Haruki Murakami
El reciente fallo en el examen de admisión en línea llevado a cabo por la UNAM, no debe leerse como un hecho aislado ni como un simple tropiezo tecnológico. Al igual que en la cita de Murakami, este acontecimiento se convierte en la representación de todo lo que esta fracturado no solo en la UNAM, sino en todo el sistema de educación superior en México.
El reciente examen fallido de la UNAM, ha sacado a la luz las grietas de todo un sistema, del sistema de educación superior ya, por cierto, muy rebasado. Habría que hacer un diagnóstico profundo de la educación en México.
Al parecer, las autoridades de la UNAM recurren a la tecnología (en este caso IA, plataformas digitales) para ocultar una incapacidad estructural. En lugar de solventar carencias físicas, contratar profesores con salarios dignos, mejorar la infraestructura, se contrata un muy dudoso software. Que los alumnos se las arreglen como puedan con las falencias por lo que toca al suministro de energía eléctrica, internet, etc. Y, además, que carguen con la prueba de su honesto (o no), desempeño.
El centralismo sigue haciendo de la UNAM otro factor de colapso para la ciudad de México. La pregunta aquí es: ¿qué pasa con las universidades e instituciones de educación superior estatales? ¿Por qué tal incapacidad para contener el éxodo a la ciudad de México? O quizá, eso no forma parte de la preocupación principal del actual gobierno y eso sería realmente catastrófico.
Por otra parte, la idea reiterada de que la admisión a la UNAM tiene que ver con el mérito académico, se hace pedazos ante la realidad que transparenta el examen en línea: el derecho a la educación superior convertido en mercancía susceptible de las peores trampas.
El ideal de puertas abiertas de la universidad se desmorona ante la realidad presupuestaria, realidad también de índole administrativa y poblacional. La triste verdad de lo exhibido con este fallido examen deja ver los diversos problemas que enfrenta hoy la educación superior pública. Hay una crisis en el modelo de educación superior en México y el centralismo mexicano no ha podido ser superado pese a las buenas intenciones del expresidente López Obrador, quien, a principios de su mandato, anunciara su decisión de llevar a cabo una profunda descentralización.
El fetiche tecnológico se revela inútil ante la masificación de la educación sin buscar soluciones reales y poner en orden "la casa". Se castiga al aspirante de bajos recursos mientras que la corrupción, tanto en la propia universidad como en los prestadores de servicios del software (sin pasar por alto la de algunos aspirantes a ingresar a la UNAM), vulnera al sistema.
La ciudad de México, ya colapsada, sigue siendo el destino de quienes ven únicamente en la UNAM, la esperanza de movilidad social. ¿Por qué se sigue sin alternativas reales en los Estados de la Republica? No olvidemos una muestra fehaciente del problema de la corrupción que hay en las instituciones de educación superior en los estados: la “estafa maestra”.
En conclusión, ¿para qué digitalizar sin democratizar? Eso, sin abundar más, es simulación. El problema, el verdadero, el de fondo, no se resuelve al hacer una simple corrección del "algoritmo" por parte del proveedor tecnológico; se trata de destinar recursos (bien fiscalizados) a las instituciones de educación superior de los estados.
Se debe, además, hacer un análisis honesto de las carreras y la cantidad de matrículas para ver si realmente se cubren las necesidades de la República Mexicana con todas sus entidades. ¿Qué es lo que realmente necesita el país? ¿comunicadores? Se rechaza al 80 o 90% porque "ya no hay cupo"; lo cierto es que ya no hay cupo, pero para unas cuantas carreras, las de siempre.
Y de nuevo, se falla en detonar las economías locales de los estados de la república porque de la UNAM se egresa para el mercado laboral enfocado en lo corporativo (abogados, administradores, etc.)
La logística de la UNAM se diseñó para administrar una gigantesca fila que quiere acceder por la misma puerta estrecha de carreras saturadas, en lugar de canalizar ese flujo hacia universidades regionales y áreas que lo requieran.
Hace falta una distribución geográfica de las carrera alrededor de la república, se debe atender a la necesidad comunitaria y dejar de pensar en el “mercado”.
¿Cuándo se hará realidad la descentralización que se necesita en México para detonar un desarrollo imparable? Cuando haya planeación y descentralización hacia las universidades de la república. Y para ello es indispensable que la educación superior de calidad se fomente activamente en las regiones, para que los ahí formados, ahí se queden y fortalezcan su región, su comunidad.
Así pues, el examen digital no es el problema de fondo sino el síntoma de un sistema centralizado ya agotado.
Considero, no está de más repetirlo, hubo una simulación institucional. Al intentar digitalizar la masificación, las autoridades universitarias lo que hicieron fue evidenciar la profunda crisis de planeación que se arrastra de tiempo atrás en la educación superior en México. Es urgente una descentralización eficaz.
Conviene al Estado y su gobierno entender que el rescate de la educación pública no llegara de la mano de la tecnología, sino de una urgente descentralización territorial del presupuesto, debidamente planeada y regulada. Solo así se dejará de administrar el colapso y este examen fallido se convertirá en la metáfora de una transformación necesaria.
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