3/21/2015 02:07:00 a. m.

Las batallas por la libertad se dan con dignidad



Por Hasardevi
Marzo 21, 2015

Al periodismo con ética, periodismo de paz, que hacen los periodistas honestos en este país

La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.
Marco Tulio Cicerón

“Esta, no lo duden ni un momento, es una lucha por la libertad”.

Así lo dijo Carmen Aristegui cuando se dirigió a los radio escuchas, a los medios y a MVS, e indirectamente al poder institucionalmente establecido.

Hago una reflexión sobre su mensaje, sobre su posición, desde el primer día en que ella misma anunció en su programa lo que francamente a mis oídos sonaba inverosímil: que MVS en comunicado público denunciaba el uso de su marca y el abuso del que –dijo- fue objeto por parte de los periodistas que se unían a mexileaks sin avisarle nada. Palabras más o menos, es la esencia de la queja pública de MVS. Por supuesto era la ominosa señal de que Aristegui saldría de MVS. En la sorpresa que traslucían la palabras de la periodista –seguida y admirada por un público que no se conforma con una información superficial como la que abunda en la mayoría de los medios mexicanos, especialmente los electrónicos- era evidente que ella misma no entendía ni vio venir este amago que de inmediato se convirtió en sentencia cumplida. Fue un golpe bajo, una sucia jugada, un desplante de arrogante poder y falta de sensibilidad y consideración a sus empleados que, como ningún otro equipo en esa emisora, le dan un altísimo “rating”, y fue, también, un golpe desdeñoso a su enorme auditorio.

La forma y el fondo del asunto despiden el aroma  del autoritarismo y la complicidad con los corruptos poderes que se supone los medios deben cuestionar y no solapar.
Estuve leyendo posicionamientos y opiniones de los propios “colegas” de Aristegui, entrecomillado porque realmente no todos pueden ser así llamados ya que en muchos casos su “trabajo periodístico” se limita al servilismo hacia el poder y a intoxicar al público con información chatarra, desinformación, distorsión de la realidad, y un amplio etcétera. Queda claro que aquí omito a los verdaderos periodistas cuyas opiniones merecen mi respeto aun cuando pueda diferir en matices con ellas.

La mayoría coincide en ver en este asunto un atropello a la libertad de expresión, lo cual es indiscutible. Otros dicen, y coincido también, que el foco no debe ser sólo Aristegui, sino todo el periodismo de investigación amenazado. Recuerdo por cierto el caso de Jorge Armando Rocha despedido de MVS por “hablar de mapachería del PRI”, y la muy incivil y desaseada cesación de los comentarios del prestigiado jurista e investigador John Ackerman.

Yo quisiera añadir un elemento, si es que alguien más no lo ha expresado: ésta es también, una lucha por la dignidad y la decencia.

Gente del propio gremio periodístico ha afirmado de manera expresa o velada, que Aristegui usa un tono que no aporta al diálogo. También, que incurre en soberbia. O he ahí al Sr. Krauze, que le llama “caudillo” y sugiere un “culto” a su alrededor; parece que su imaginación es corta y que si alguien en este país es capaz de mover la conciencia de la gente, convocarla y despertar su admiración y simpatía, (como ha sucedido con AMLO también) lo único que se le ocurre al señor es tildarle de “mesiánico”, "populista" (en la forma peyorativa) y “peligroso”. ¿Desestabilizador? (Peña dixit).

Digo que es una batalla por la dignidad, porque cuando el “patrón” usa y abusa de su poder y sin el menor rasgo de humanidad y decencia arma un escándalo público para denostar a sus empleados, quitarles su fuente de sustento y mentir sin recato, la parte ofendida en busca de un diálogo e incluso una reconciliación, no tiene por qué utilizar un “tono” suplicante, sumiso u obsequioso. La relación empleado-empleador no implica una relación de sometimiento, por más que esa sea la percepción que priva en México. La posición es entre iguales y, ya que no hubo ofensa ni dolo en la conducta del equipo de Aristegui ni de ella misma, lo que procede en efecto es dialogar, dar la cara, aclarar situaciones, conducirse con verdad… o, entablar un pleito legal en el que cada cual alegue lo que a su derecho corresponda.

La mediocridad es lo que lleva a pensar que hay que denigrarse a sí mismo frente al poderoso. Por supuesto, aquí también, la forma es fondo.

Sobre todo, es bien conocido que el detonante del teatral despido ha sido un trabajo de investigación profesional y acucioso que ha ido poniendo al descubierto corruptela tras corruptela alcanzando a las más altas esferas del poder, incluida la presidencia de la República, por tanto, la sospecha de que los Vargas-MVS, no actúen sólo por iniciativa propia, está debidamente fundamentada. El hecho de que una compañía de su nivel se someta al poder, no quiere decir que sus empleados también lo hagan y pongan en entredicho su profesionalismo y ética. Por eso mismo, no hay por qué “moderar el tono”, en tanto no se esté faltando ni a la verdad, ni al respeto ni a la legalidad en el ejercicio de su trabajo y en la expresión de la defensa de éste.

Por otra parte, el que algunas expresiones de solidaridad con Carmen, rayen en el cliché de ocasión (“je suis Charlie”), o quizá hasta en la exageración de algunos “fans”, no es responsabilidad de la periodista. Y es verdad que hay muchos periodistas que realizan un trabajo impecable como el de ella, mas no cuentan con el poderoso reflector de una estación de radio comercial y un programa de TV en conocida cadena, lo cual le permite llegar a una mayor extensión de gente. Ellos también están en peligro de la censura, esos periodistas que escriben libros con información sobre los nexos del crimen organizado y el poder establecido, deben ser objeto del mismo odio por parte de esos poderosos corruptos, pero éstos deben tranquilizarse pensando que muy pocos en este país leen periódicos, revistas y libros. Así, el fenómeno de Aristegui llegando a tantos, los trastorna y les hace tomar medidas que resultan cada vez más obvias.

Según reporte de Human Rights Watch y de Reporteros sin Fronteras, una centena de periodistas en México han sido asesinados y desaparecidos en años recientes:

México es uno de los países más peligrosos del mundo para los periodistas; las amenazas y los asesinatos a manos del crimen organizado –incluso de las autoridades corruptas– son cosa de todos los días. Este clima de miedo, junto con la impunidad que prevalece, genera autocensura, perjudicial para la libertad de información. (Reporteros sin Fronteras)
Es común que periodistas opten por la autocensura ante los ataques de funcionarios gubernamentales o grupos delictivos, mientras que la falta de suficiente regulación de la publicidad oficial también puede limitar la libertad de los medios al otorgar al gobierno una influencia económica desproporcionada respecto de ciertos medios de comunicación. (HRW)


Esta es una realidad, esto es lo que en todo el mundo se sabe, está documentado. MVS podrá seguir mintiendo a la gente y tratando de dividir al equipo de periodistas que despidió, por oscuras razones que desde luego no son las que dio a conocer y eso se hace evidente en la virulenta reacción de su vocero Felipe Chao, vicepresidente de Relaciones Institucionales de MVS, quien es hermano de Andrés Chao Ebergenyi subsecretario de Normatividad de Medios de la Secretaría de Gobernación,al descalificar groseramente a la periodista: “No te confundas Carmen, la que se equivocó fuiste tú”. ¿Qué tal ese tono?

No obstante lo anterior, MVS podría mostrar que no es un eslabón más en la cadena de sometimiento y complicidad con un gobierno opresor, que valora a su audiencia y a la ética profesional que debe alentar el ejercicio de la comunicación, en fin, hacer la diferencia.
Lo que es cierto es que en unos días habrá elecciones en este país en donde el INE ha mostrado una parcialidad vergonzosa y los medios electrónicos en abrumadora mayoría se alinean muy “a tono” con el poder, y se saca del aire a una periodista y un equipo que, en cumplimiento de la ética de su trabajo, proveía de voz a todas las partes, o casi.

Ojalá que los apasionados de la defensa de Carmen Aristegui, comprendan también el enfoque que ella se ha empeñado en dar a esta batalla por la libertad, así en general, que incluye a todas luces, la dignidad como seres humanos y como ciudadanos.