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Visita papal a México: nada que esperar... ni agradecer.



Por Hasardevi
Febrero 18, 2016

Es cierto, el papa no puede resolver los problemas que aquejan al mundo, ni siquiera los problemas de la Iglesia en su conjunto. Pero el papa no es sólo un Jefe de Estado, es un líder espiritual; por lo menos religioso...

Demasiadas expectativas de muchos para un papa con un discurso, eso sí, muy original en su contenido, pocas veces escuchado en boca de un representante de la Iglesia Católica. Pero demasiadas al fin. ¿Por qué esperar algo distinto? Es verdad que él dio pautas para ello y sin embargo, nada ha hecho con anterioridad en asuntos como la pederastia atribuida -probadamente- a sacerdotes y jerarcas eclesiales.

Pero, por tratarse de un papa que en su discurso se opone tan vehementemente a la injusticia social, se pensó que podría acercarse verdaderamente, no sólo en el discurso, a los más pobres, los más desprotegidos, los más necesitados de consuelo y esperanza; incluso coincidir con aquellos miembros de su iglesia que, en los hechos, defienden los derechos de los más necesitados.

Me alegra saber, que como grupo al menos, las muy dignas y generosas "Patronas", esas mujeres que desde hace años alimentan a los hambrientos y maltratados emigrantes que pasan por este país en ese transporte llamado "la bestia", no dieron señas de expectativa alguna acerca del Representante de Dios en la Tierra.

Es indefendible la impúdica cercanía del papa con el poder, el discurso se hace doble cuando se desmiente en los hechos lo que se defiende con la palabra. La constante ambigüedad que le imbuye como personaje "sacro" y hombre de Estado resulta conveniente para justificarse en uno u otro sentido.

Y qué bien sirve, en cambio, a los intereses de las cadenas de radio y televisión para ganar dinero y manipular a la gente que, incauta, se deja distraer con las expectativas creadas.

Su principal deber, el del papa, para con su Grey, es buscar su bienestar y tomar las acciones necesarias, nada justifica el olvido de esa encomienda "divina". Proteger una investidura, en lugar de al pueblo católico -al menos- es una falla, y no ser capaz de guiar a la gente congruentemente, le descalifica. Cuanto mayores expectativas, mayor responsabilidad.

Todo es oropel cuando de un representante de la Iglesia Católica se trata. En cambio, tanto Leonardo Boff como muchos otros "excomulgados" persisten en la sombra su obra dedicada a mejorar este mundo cada vez más complicado.

En cuanto a la laicidad pisoteada en este país, esto es única y exclusivamente responsabilidad del gobierno mexicano, tan corrupto, como espurio. Pero con la aquiescencia de pueblo hipnotizado e intelectuales distraídos, algunos; serviles al poder, los más. Y es que, se vuelven sólo "reniegos" estos intelectuales que claman por el Estado de Derecho y el Estado Laico, pero nada hacen, no promueven acción alguna, no interpelan como es debido al poder.

Ni expertos ni legos en estos intrincados recovecos que tiene lo que se relaciona con la iglesia, sus maneras, su derecho, sus relaciones con la grey, con sus propios miembros, con el poder, etc., aciertan a demandar una relación de respeto, que no rebase los límites impuestos en la propia ley mexicana a toda asociación religiosa. La parcialidad campea. Los expertos, por cierto, parecen tan fascinados con la figura papal y el rito eclesiástico, como con la realeza. ¿Se enceguecen con la idea de las indulgencias papales?

¿Qué bien puede hacer a un pueblo -de todos modos- perpetuar un mito, así sea en nombre de la fe y la esperanza?

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