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La descalificación a la oposición real



Por Hasardevi
13 de Octubre, 2016

Medios de comunicación es sólo una palabra que ha venido a significar mal periodismo
- Graham Greene


De los medios y “lo relevante”

Asistimos a la decadencia del imperio y ésta es llevada a todos los escenarios posibles, lo podemos ver en los medios de siempre y en las redes.

El duelo verbal de los candidatos a la presidencia de los EEUU –los únicos dos que parecen importar desde el principio, es la noticia constante, pero todo se centra en las personas y no en los proyectos. Así, ante la estridencia y grosera actitud de Trump, se pasa por alto la gravedad de la historia de mentiras y beligerancia de la Sra. Clinton.

El tercer candidato, Bernie Sanders, quien por cierto dio una buena batalla, fue minimizado y hasta ridiculizado para finalmente ser derrotado... por el sistema. Mediante un fraude llevado a cabo dentro de su propio partido y evidenciado por wikileaks, fue hecho a un lado el candidato que la mayoría de jóvenes y mucha gente educada prefería.

Lo extraño, es que todo parece seguir adelante según los planes (¿de quiénes?) La matanza de afroamericanos, la mala situación económica que se vive en los EEUU y la mala fama internacional de su política intervencionista –dicho por propios analistas norteamericanos incluso- parecen ser poca cosa ante los escándalos del candidato Trump, por ejemplo. Y no lo son. Pero hoy en día la importancia de las cosas se mide por rating, y esto es parte de la desgracia del mundo actual.
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Hablando de candidatos denostados, de políticos que surgen con un especial atractivo para la gente que quiere cambios de fondo y no sólo declaraciones políticamente correctas que en la práctica se traducen en “más de lo mismo”. De esos a quienes llaman “populistas” -un halago en comparación con los múltiples denuestos.

A este tipo de políticos se les ridiculiza, se les calumnia, se les etiqueta de muchas formas y se exageran sus dichos, pero pocas veces se analiza su trayectoria generalmente congruente, sus proyectos y propuestas políticas y su sobriedad en cuanto a forma de vida. Lo que se hace con ellos es presentarlos en los medios como raritos, ingenuos, ridículos, cuando no totalmente peligrosos para tal o cual país.

Es el caso de Bernie Sanders, Jeremy Corbey, Pablo Iglesias, Jean Luc Mélénchon, Andrés Manuel López Obrador… para mencionar sólo algunos. Ni qué decir de las lindezas que se dicen y han dicho de Hugo Chávez, Maduro, Correa, Morales, Kirchner, Da Silva, Roussef. Una de entre ellos ya incluso depuesta mediante un golpe “blando” (y bajo).

De Bernie Sanders, se llegó a decir que era “el peor candidato a la presidencia” y que sus seguidores eran unos idiotas… sobre todo, se atendía al alto “rating de aceptación que sí tenía Hillary". Se dijo que las promesas de Bernie en campaña eran simplemente irrealizables y que aun cuando ganara, ninguna de sus propuestas pasaría… Pero se le llamó sexista y racista, a él, no a Trump, que conste. Sus ideas, por supuesto, todas o casi, eran malas.

Jeremy Corbyn, no un candidato a la presidencia pero sí un político a la cabeza del Partido Laborista, fue presionado por Cameron para que renunciara cuando lo culparon por el resultado a favor del “Brexit” al grado de decir: “¡Por amor de Dios, váyase!”, él y correligionarios del partido quisieron hacer recaer en Corbyn el fracaso de sus políticas acorralándolo para que dejase el campo libre. Pero no lo hizo, y volvió a ganar. Y así, tan burdamente como en el caso de Sanders, de él se dijo: “Es la peor persona del mundo para liderar el partido laborista británico ya que él ni es trabajador, ni es un líder”.

Se le acusó al hoy líder del Labor Party –después de todo- de estar a favor de que las Islas Malvinas fueran compartidas con Argentina… De haber apoyado al IRA, de ser pro-soviético, como si eso en sí mismo fuera reprobable. Además de llamarlo antisemita, pro-terrorismo, etc. Acerca de su liderazgo, se decía que tenía “poca idea de cómo manejar los medios”, ¡algo imperdonable hoy en día! ¿no es cierto?. Corbey, decían, tenía el “rating” de aprobación más bajo para un líder opositor.
Pero para Jeremy Corbyn, “el mandato de cientos de miles de personas comunes”, pesó más que la gente en su partido que no estaba del todo de acuerdo con la dirección que él intentaba dar al partido. Angela Eagle y Theresa May se quedaron con las ganas de presidirlo.

El secretario general del partido político español Podemos, Pablo Iglesias, es criticado incluso por su aspecto. Su larga coleta, su piercing y su juventud (e "inexperiencia" según algunos). Pero entonces ¿las críticas por la “avanzada” edad de Sanders y Corbey?. Hace un par de días Pablo dijo: “Me aconsejan cambio de look para ganar votantes”. Hoy en día, todo el mundo lo sabe, el “look” lo es todo, faltaba más. Y por ahí se va el “debate” en estos días, al fin que lo que sobra es tiempo para arreglar los problemas de España, (y en eso como se parece a México) y si no, ¿para qué diantre están las redes? Lo bueno es que los medios tienen para comer un rato y así, ni quién diga nada. 

Pero las ideas y propuestas de “el coletas”, que así le llaman, a manera de denuesto a Iglesias, son lo de menos. Que su partido forme parte de la tercera fuerza política en España no es relevante. Y que diga claramente que “la credibilidad nos la da no disfrazarnos de lo que no somos” y no aludiendo a su apariencia personal, sino a la esencia ecléctica con que se creó Podemos, tampoco es lo que realmente interesa a medios y detractores, o a los indiferentes que piensan “¡bah, todos son lo mismo!,” sino que mantenga la coleta vigente: el muy impertinente. “Es que el tono radical de Podemos provoca miedo”, dicen algunos (quizá si cambiara de apariencia su secretario general, no sonarían tan radicales ¿?) Los miembros de ese partido se enfrentan, al parecer, al mismo ninguneo y crítica feroz que Morena en México, que en voz de uno de sus más connotados miembros ha dicho: “no vamos a entrar al juego del perfume y la ropa caros, ni de la comida con caviar…” (palabras más o menos del maestro Bernardo Batiz). Pablo Iglesias lo advierte contundente: “Te pueden convertir en aquello que querías combatir”.

Iglesias dice que lo verdaderamente importante es el debate sobre España y llama a la responsabilidad para que no sean los medios de comunicación quienes impongan las reglas del juego como sucedió, a su juicio, con el PSOE. Y, por supuesto  –a través de encuestas de los medios,  Iglesias es el político “peor valorado por sus propios votantes”… En uno de esos debates públicos armados por los medios, que tanto gustan, fue Iglesias el “peor valorado”, incluso, ¡que el mismo Rajoy!

Y ¿por qué así? Porque Iglesias no edulcoró sus asertos sobre el PSOE y otros asuntos apremiantes en España. Pero resulta que el “pasado chavista” de Iglesias pesa en la opinión de los españoles, sí, tal cual según algunos medios, y su “falta de moderación”, es lo que asusta tanto.

Por su parte, en Francia, no obstante el fracaso total de Hollande, o quizá en parte por ello, ya que su gobierno ha quedado mal con izquierdas y derechas por igual, Jean Luc Mélénchon es visto, nada más y nada menos que como un ¡populista! Y ya sabemos que eso no es bueno en los “ratings”. Es el fundador del Partido de Izquierda que aglutina a varias corrientes y que avanzó mucho con su candidatura en las elecciones del 2012. A él se le acusa en ocasiones de rijoso, y se le calumnia diciendo, al igual que con AMLO, que usa relojes carísimos “diciéndose de izquierda”.
En Francia son algo más cuidadosos con la difamación a sus propios políticos, es verdad, sin embargo hay medios que dicen por ejemplo, que 6 de 10 franceses tienen una mala opinión de Mélenchon, “es decir, un 59%” , dicen en encuesta algunos medios a finales de agosto, preparando así el terreno para las elecciones presidenciales en 1917.  Sin embargo, se aclara que ese candidato tiene las mejores opiniones en relación con los otros candidatos de izquierda por ser, las suyas, las mejores ideas de la izquierda, por encima de Arnaud Montebourg (del Partido Socialista) y por supuesto de François Hollande.

Lo que resulta muy interesante es la visión que Mélenchon ofrece acerca de la opinión de Europa sobre América Latina, al menos a través de los medios. “Se refieren a AL como a un enemigo, una potencia emergente y un problema. Es presentada como población de indígenas folklóricos y con mucho desprecio. Los medios presentaban a H. Chávez como un payaso violento y a Rafael Correa como un hombre raro, sin corbata; son ridiculizados.”

Mélenchon está de acuerdo con lo dicho por Ernesto Laclau, que “el partido de oposición en América del Sur son los medios de comunicación”. “Desprecian lo que se ha hecho para que la gente no tenga confianza en ellos mismos”.


Hoy en día, me parece, los medios están siendo el partido de oposición en todo el mundo. De oposición al arribo de una sociedad más equitativa, de gobiernos en pro de los pueblos en general y no únicamente de oligarquías. A favor de la cultura y no del entretenimiento barato y la banalización de la política y el desprestigio de quienes pretenden avanzar precisamente a favor de la justicia y la equidad de los pueblos.

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