Por Jorge G.
Septiembre 6, 2026
"Dondequiera que se ama el arte de la medicina, se ama también a la humanidad."
Hipócrates
El anterior es el juramento que funda la práctica médica, sin embargo, la burocratización y la mercantilización de los servicios de salud actuales parecen haber disociado el arte de su objeto más noble: el ser humano. Ante la crisis de deshumanización que atraviesa la práctica médica en el mundo, no se puede evadir el tema en México, en la 4a Transformación y con el Humanismo Mexicano como lema.
Al sistema neoliberal no solo le importaba dejar en manos de la iniciativa privada la atención médica de la población, pretendía hacerlo de la forma más ruin que es posible; para "justificar" la privatización de los servicios se abandonó el sistema nacional de salud pública. No bastaba con dejar de construir hospitales, había que eliminar los presupuestos para el mantenimiento, crear esquemas de compra de medicamentos que beneficiaran solo a los distribuidores y evitar la contratación de personal médico.
La cuarta transformación aboga por todos los derechos para todos y el derecho a la salud es fundamental para el desarrollo individual y colectivo.Si bien no podrían negarse los esfuerzos que desde el gobierno de la 4T se han realizado desde 2018, tampoco puede ocultarse que persisten graves deficiencias en la atención de la población.Ya sea por mala planeación, desconocimiento de las necesidades reales, corrupción, apatía y hasta sabotaje, los usuarios de los servicios siguen padeciendo por la falta de equipamiento y no es poco común que los estudios de laboratorio no puedan realizarse antes de 3 meses.Así, hay UMF (Unidades Médico-Familiares) sin servicio de Rayos X, un hospital de zona de segundo nivel sin un espirómetro o un hospital general de tercer nivel que no puede realizar la pletismografia necesaria para una valoración preoperatoria.
Cada uno de los ejemplos anteriores tiene nombre y apellido y para cada uno de ellos, la construcción de un nuevo hospital con un número considerable de camas no significa nada, su salud, incluso su vida, no puede garantizarse si los recursos médicos no son accesibles.
Pero algo que resulta difícil de entender es que para programar una cita a uno de los servicios arriba señalados, sea necesario que el paciente lo haga a través de una aplicación para teléfono celular.
El rechazo a una solicitud de servicio es ahora más inhumano, ya no es una asistente médico a la que tenemos que enfrentar. Ahora es un WhatsApp el que nos dice "No hay citas, reprograme la consulta con su médico especialista".


