5/30/2011 04:44:00 p. m.

¿Indignados? ¡a comprometerse entonces!




.
Por Hasardevi

“Después de 93 años, estoy cerca del final. El final
para mi ya no está muy lejos. Pero todavía
permítanme recordar a otros que actuaron
basados en mi compromiso político.
Fueron los años de resistencia a la ocupación
Nazi -- y el programa de derechos sociales
elaborado hace 66 años por el Consejo Nacional de la Resistencia”.


Así comienza el librito publicado el año pasado por Stéphane Hessel, hoy inspirador de los movimientos de jóvenes en España y Francia. Ayer aclamado, hoy criticado por su libro “poquita cosa” al burdo decir de algunos, Hessel decide escribir una secuela ya que, aclara, indignarse es sólo el primer paso: el compromiso es la acción que le sigue o la indignación no queda sino en rabieta, diría yo.



Siempre he pensado que la resistencia por antonomasia es la francesa, se tuvo que resistir no sólo a la ocupación alemana, nazi, y su consecuente humillación, sino, sobre todo, a la vergüenza enorme del gobierno colaboracionista de Vichy que ha dejado una huella indeleble en la nación francesa. A la fecha, las películas sobre el tema abundan y no se ha permitido que este hecho se aleje de la memoria de los franceses.



En su libro, Hessel recuerda a Jean Moulin, [miembro asesinado del Consejo de la Resistencia] a quien “le debemos como parte de este Consejo, la unidad de todos los elementos de la Francia ocupada -- los movimientos, los partidos, los sindicatos -- para proclamar su membresía en la Francia combatiente, y le debemos esto al único líder que lo reconoció, el general Charles de Gaulle,” apunta.





A estos valores, los de la resistencia, a los de hombres como Moulin, como De Gaulle, apela Hessel, él mismo un resistente, oficial de De Gaulle, torturado también por los nazis, hombre de izquierda y diplomático francés, nombrado Embajador en la ONU por François Mitterrand.



En otro párrafo de su libro se lee:



Es verdad que las razones para estar indignados pueden verse hoy menos claramente, el mundo se ha vuelto demasiado complejo. ¿Quién ordena, quién lo decide? No es siempre sencillo diferenciar entre todas las corrientes que nos gobiernan. No estamos lidiando con una pequeña elite cuyas actividades pueden ser fácilmente visibles. Este es un mundo vasto, en el cual tenemos una sensación de interdependencia. Vivimos en una interconectividad como nunca antes. Pero en este mundo todavía hay cosas intolerables. Para verlas, es bueno y necesario mirar, buscar. Le digo a los jóvenes, busquen poco y eso es lo que van a encontrar. La peor de las actitudes es la indiferencia, decir ’No puedo hacer nada contra eso. Ya me las arreglaré para salir adelante’. Al así actuar se pierde uno de los elementos que constituyen al ser humano: la facultad de indignarse y el compromiso que es una consecuencia de lo primero.



Hessel hace un llamado a “una regulación mundial del sistema capitalista”. El anciano señor que soy generó un pequeño texto que ha tenido un éxito completamente inesperado. Esto es lo que declara con modestia el autor acerca de Indignez-vous ¡ (¡A indignarse !), cuadernillo que se convirtió a poco tiempo de su publicación en el número uno de ventas. “La creciente brecha entre ricos y pobres”, “la carrera en el crecimiento irracional », « la dictadura de los mercados financieros », la destrucción de la protección social, todo el basamento de las conquistas de la Resistencia, está hoy en liquidación”. Son otras de las frases que aparecen en su obra.



Pero sólo es un llamamiento, un manifiesto para remover las conciencias, no aporta las respuestas, dice el propio Hessel de su “librito” como lo llama. A la pregunta de cuáles deben ser, a su entender, las respuestas a los problemas de nuestra sociedad, responde: Hay que buscarlas en otros libros, que están más elaborados y cuya lectura lleva más tiempo. Por ejemplo, La Voie (La vía), de Edgar Morin, o el ensayo de Susan George, del movimiento altermundialista Attac, Sus crisis, nuestras soluciones.



Para Harlem Désir, diputado europeo y número dos del Partido Socialista francés, fundador en su día de la ONG Sos Racisme, “es un libro de rebeldía, de indignación, que se inscribe plenamente en nuestra época. Se subleva contra la sumisión, contra la dictadura de los valores financieros. Y dice que el mayor peligro sería la resignación (…) Hessel es un hombre modesto y auténtico. Plantea las cuestiones sociales en términos morales, hace un llamamiento a la ética y a la responsabilidad personal (…) a los 93 años se dirige a los jóvenes predicando una rebelión humanista y optimista (…) Es una llamada a la reflexión, no un programa político; es un llamamiento a la sociedad a partir de unos valores, recordando que la mayoría de ellos ya estaban enunciados en el programa del Consejo Nacional de la Resistencia (el órgano que dirigió y coordinó los distintos movimientos de la Resistencia Francesa, la prensa, los sindicatos y los miembros de partidos políticos contrarios al gobierno de Vichy a partir de mediados de 1943, al que perteneció Hessel,). En él aparecen los valores de justicia social, de prevalencia del interés general sobre los intereses particulares, de basar la vida colectiva en los valores republicanos (valores que, hasta el día de hoy, representan el mayor de los orgullos para todos y cada uno de los ciudadanos franceses). “Predica un cierto radicalismo, pero construido en torno a un proyecto común. No expresa una utopía revolucionaria, que no podría cumplirse. Stéphane Hessel ofrece encontrar una esperanza... por eso este librito ha encontrado tanto eco”.



Sus orígenes



Los padres de Hessel, intelectuales anticonformistas alemanes que emigraron a Francia con sus dos hijos, entre ellos Stefan, que se convirtió en Stéphane, inspiraron la historia de “Jules et Jim” que Truffaut llevó a la pantalla de cine. Stéphane, es hoy en día una figura moral, aun a su pesar. Y no deja de comprometerse con los derechos humanos en especial, en Palestina, lo cual le ha valido reacciones de odio en la Internet, que él minimiza como “ciertas reacciones agresivas”.





Pero... Hessel cuestiona a “los indignados”



Hessel dijo seguir con gran interés y simpatía los movimientos que reclamen los valores desatendidos por los gobiernos incluidos los que utilizan el término “indignación” para mostrar su “compromiso”, sin embargo, aclara que eso no significa que se identifique con cada uno de ellos ni que éstos “se inscriban en la línea de su librito”, ya que en dicha obra se enuncian los valores fundamentales a defender: los proclamados por el Consejo Nacional de la Resistencia en su programa de 1944 así como los valores universales de la Declaración de los derechos del hombre de 1948.



“Si -continúa Hessel- es con base en estos valores que las personas se indignan, estoy contento. Pero si se trata de una simple impugnación sin referencia a estos elementos, entonces me reservo al respecto.”



Y subraya: “Por tanto, la abstención (de votar) es totalmente contraria a mi mensaje”. Después de “Indignez-vous!”, Hessel publicó con Pilles Vanderpooten “Engagez-vous!” (Comprométanse) un opúsculo traducido y difundido también en España. Hessel dice que convoca a la juventud a actuar, especialmente a ir a votar. “Así que no es que yo me sume a movimientos que propugnen la abstención”. “No es que vaya en contra de nada, pero mi apoyo –a las revueltas española, francesa u otras- es condicional”. “No es un secreto que apoyo a la izquierda para la elección presidencial del 2012. Todo movimiento en contra de esta orientación, me es y me será indiferente.” “La abstención es totalmente contraria a mi mensaje”.



Su mensaje



Hessel llama a la indignación, la misma indignación que era la base de la Resistencia: “Nosotros, veteranos del movimiento de resistencia y de las fuerzas combatientes de la Francia libre, llamamos a las jóvenes generaciones a hacer vivir, a transmitir la herencia de la Resistencia y sus ideales. Les decimos: ¡tomad el relevo, indignaos! Los responsables políticos, económicos, intelectuales, y el conjunto de la sociedad no deben resignarse ni dejarse impresionar por la actual dictadura internacional de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia”. “Os deseo a todos, a cada uno de vosotros, tener un motivo de indignación. Es precioso. Cuando algo indigna, como yo me indigné con el nazismo, entonces nos hacemos militantes, fuertes y comprometidos”.





Apuesta por la acción no violenta, “el camino que debemos aprender a seguir”: “Estoy convencido que el futuro pertenece a la no violencia, a la conciliación de las diferentes culturas. Es la vía por la que Ia humanidad debe salvar su próxima etapa.



No, esta amenaza no desapareció totalmente. Llamemos siempre a « una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que proponen como horizonte para nuestra juventud sólo el consumo en masa, el desprecio de los más débiles y de la cultura, Ia amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos».



El libro cierra con la siguiente frase:



A quienes harán el siglo XXI les decimos con afecto: CREAR ES RESISTIR, RESISTIR ES CREAR ”.





Alegato contra la indiferencia





José Luis Sampedro, figura relevante de la Cultura española, filósofo y maestro de la Universidad con una amplia obra publicada, nonagenario también como Hessel, hizo el prólogo a su librito y han debatido juntos en Madrid sobre los jóvenes.





"Hay que reeducarse para no ser meros productores y consumidores como pretende el sistema. Hay que razonar primero y crear después. Si hay libertad de pensamiento, habrá libertad", ha dicho Sampedro. El economista y autor de obras como El mercado y la globalización reconoce el letargo en el que se encuentran los jóvenes españoles y lo justifica por el desinterés que muestran por "un sistema que, por suerte, está en decadencia".





Hessel por su parte, insiste en que "La violencia en forma de terrorismo es una abominación en contra de la dignidad humana, la única alternativa es la convivencia cultural".





Sampedro añade: "Yo era un aprendiz de mí mismo y lo sigo siendo. Todos tenemos el derecho a vivir y desarrollarnos para conseguir más libertad. Y así podremos terminar con la contradicción de la humanidad: vivir en paz en lugar de repetir las mismas guerras que insisten en la competitividad en lugar de la armonía".







Stéphane Hessel y Edgar Morin publicarán juntos un libro que hablará de cómo pasar pacíficamente de la indignación a la acción





Se publicará en septiembre y se titulará "Le chemin de l'espérance, aux actes citoyens!", cuya traducción literal sería "El camino de la esperanza, a los actos, ciudadanos".





Amigo personal de Hessel -cuyo texto "Indígnense" lleva vendidos más de dos millones de ejemplares-, Morin, de 89 años, es autor, entre otras muchas publicaciones, de "La Voie. Pour l'avenir de l'humanité", (La Vía. Para el futuro de la humanidad), del que se han vendido más de 50.000 ejemplares y en el cual se sugiere que no hay que contentarse con indignarse.





El propio Hessel recomienda la lectura del libro “La Vía...” y se dice en la revista “L’Express” que la idea de que estos grandes intelectuales franceses se reunieran fue de la editorial.





En nuestro “Universo”



Y aquí, en México, sucede que de pronto las voces indignadas se alzan. Un poeta convoca a una marcha y cientos de miles le siguen... Ocurre también que la gente desgarrada por el dolor y la desconfianza a un sistema que le ha fallado, llama a la indiferencia política traducida en no votar porque "todos los políticos son iguales" ¿a dónde lleva esto? a un punto muerto porque la lucha no encuentra cauce ya que ni siquiera se conforma un movimiento o se suman a uno que pueda canalizar las luchas que son las mismas a fin de cuentas: justicia, equidad, respeto a los derechos fundamentales. Pero todo esto implica un cambio fundamental en el rumbo de la política económica que está en la raíz del desastre que se vive.



Porque, como dice Daniel Innerarity, filósofo español, los "Indignados" están frente a un dilema : quedarse fuera del sistema político o integrarse al juego político. El no cree que este “movimiento” si así puede ser llamado, tenga futuro fuera del sistema político porque “quedándose al margen de la política, la crítica es demasiado teórica, demasiado generalizada y se vuelve ineficaz. Es entonces Instrumentalizada por los partidos de oposición y sirve para estabilizar el funcionamiento del sistema. Si la indignación permanece al margen de la política y de sus decisiones, no permite el cambio al que aspira y pasa a ser una postura conservadora.” Así de simple. Y eso mismo ocurre en México.





En España no se derrotó al fascismo, la guerra civil y la encarnizada persecución de Franco obligó a miles a dejar su tierra. Sólo la muerte de Franco permite un respiro en ese país que mantiene una monarquía. A decir de Innerarity, el sistema político español, compuesto de dos grandes partidos, es muy rígido, a diferencia de Francia en donde hay mayor diversidad y una izquierda movilizada. En España el PSOE a la izquierda y el PP a la derecha representan el 80% de los votos. En México se vive un bloque de dos partidos de derecha, PRI y PAN, frente a una izquierda fragilizada por sus luchas intestinas, ninguneada por los medios y que provoca escozor a buena parte de la "intelectualidad", ni qué decir de las clases medias; así como un pueblo desinformado e indiferente, desde mi punto de vista.





No obstante, las manifestaciones en España de estos “indignados” no tienen en absoluto el peso fundamental que un movimiento como el que se ha venido gestando en México, a pesar de que lo quieran minimizar y hacer a un lado, incluso aquellos a quienes beneficia más, como los que han sufrido en carne propia pérdidas como las del poeta Sicilia, un movimiento, repito, como MORENA, que es una verdadera organización que tiene un fuerte sustrato ciudadano en el que se interactúa cercanamente con tres partidos de izquierda que son hoy por hoy en el país una fuerza electoral probada.





MORENA, con AMLO al frente, es una organización real, con posibilidades reales de llegar al poder para transformar de raíz la vida política de el país, para modificar el sistema económico injusto que ha precarizado en todos sentidos la vida de los mexicanos, para defender la soberanía nacional y los recursos de todos y brindar el bienestar que todos merecemos.





Contrariamente a lo que se piense, en este país hay esperanza; la indignación de los españoles es un grito desesperado de orfandad; en contraste, en México se cuenta con una organización que participa activamente y se forja dentro del mismo movimiento, y esto lo han dicho personajes como el propio Noam Chomsky.


Ojalá que más mexicanos vieran y comprendieran lo que hoy se juega en el país con MORENA.





Una última reflexión: ¿Cómo indignarse si se vive en la indignidad?





Si partimos de una falta de respeto a sí mismo, una forma de vida acorde con la mordida, la simulación, el soborno; es decir, una falta de honor, sería vivir en la indignidad.



Del latín dignĭtas, dignidad es la cualidad de digno. Este adjetivo hace referencia a lo correspondiente o proporcionado al mérito de alguien o algo, al merecedor de algo y aquello de calidad aceptable.



La dignidad está relacionada a la excelencia, el decoro de las personas en su manera de comportarse. Alguien con dignidad tiene un sentido ético y lleva a cabo acciones honrosas. En su sentido más profundo, la dignidad es una cualidad humana que depende de la racionalidad. Sólo los seres humanos están capacitados para mejorar su vida a partir del libre albedrío (o capacidad de elección) y el ejercicio de la libertad individual; los animales, en cambio, actúan por instinto. En este sentido, la dignidad está vinculada a la autonomía y a la conciencia de sí mismo.



Indignarse se traduce como “encolerizarse por...” pero desde luego tiene la connotación de ejercer el raciocinio y la ética para enfadarse con aquello que va contra lo digno, contra la dignidad humana que es tolerar la injusticia y la corrupción. Por ello la indignación va acompañada de acción o no es tal.



Por eso en México, aquellos que toman conciencia de que las cosas no pueden, no deben seguir como hasta ahora, aquellos que creen que es posible una forma diferente de gobernar, que se comprometen con y para el cambio en una organización trabajando para ello, muestran dignidad y se indignan genuinamente: por eso actúan y se comprometen.

0 comentarios: