9/22/2010 02:20:00 p. m.

¡Feliz Centenario a la UNAM! ¡Y que viva!


Por Hasardevi
La UNAM cumple 100 años y contrasta la manera en que la máxima casa de estudios celebra su aniversario y el lujo ostentoso, de mal gusto, falto de imaginación con que el gobierno en turno hace lo propio con centenario y bicentenario de revolución e independencia respectivamente.

“La universidad tiene proyecto y esto le da un sentido a su celebración”, eso dijo el Dr. Fernando Castañeda, Dir. Fac. Cs. Políticas y Sociales de la UNAM.

Surgen en la memoria de los universitarios Nombres como Justo Sierra, José Vasconcelos, Gabino Barreda, Ezequiel Chávez, Alfonso y Antonio Caso, Mario de la Cueva, Enrique Gonzáles Martínez el poeta, John Dewey educador insigne, Hans Kelsen, el gran jurista, Isidro Fabela, internacionalista connotado, Arnold Toynbee, gran historiador, Rómulo Gallegos, Ignacio Chávez, algunos por su paso por la UNAM otros por haber recibido Honoris Causa por parte de la UNAM, otros por ambas razones.

Con goyas y vítores a la UNAM se realizó la “procesión” hasta el auditorio donde se llevó a cabo una ceremonia formal de conmemoración y posteriormente se realizó un acto en el congreso de la unión.

Es cierto que la universidad nacional tiene un proyecto y un rumbo que contrasta también con la falta de rumbo y proyecto político de un gobierno fallido que sufre México. El editorial de la Revista de la Universidad lo asienta con claridad: “A sus cien años, la Universidad Nacional Autónoma de México se erige como la institución educativa fundamental de nuestro país: un organismo cuya vitalidad ha conformado la conciencia nacional.”

Conciencia nacional, y vaya que las luchas que se han dado dentro de esta magnificente casa de estudios le dan el derecho de serlo. El ’68, será por siempre un sello en la historia de este país, entre el “antes y después” que hizo que un buen sector de la población tomara conciencia de la necesidad de involucrarse en la política y llevar a México a una transformación profunda, cosa que hoy en día, toma con fuerza y entusiasmo el movimiento ciudadano que se forja día a día alrededor de la presidencia legítima conformada con su deseo y beneplácito total.

La UNAM festeja, ella sí puesto que sí tiene por qué, 100 años de ser la Universidad Nacional, la autonomía vino en 1929 y en 1954 se inaugura la ciudad universitaria al sur de la ciudad de México, pero ya era Universidad desde el siglo XVI, La Real y Pontificia a partir de septiembre de 1551 y cambia su nombre a Universidad de México después de la Independencia. Se Inaugura como Universidad Nacional de México el 22 de septiembre de 1910 durante la dictadura de Díaz y a instancias de Justo Sierra.

Y festeja la UNAM con actividades diversas, artículos, mesas redondas, con reflexión, con alegría, pero sobre todo, con sobriedad y tomando en cuenta los momentos de desgobierno que vive el país. En la Revista de la Universidad, Ruy Pérez Tamayo propone una revolución educativa y la profesora emérita Eugenia Meyer se refiere a la UNAM como “la conciencia crítica de la sociedad.”

Justo Sierra señalaba que la Universidad Nacional de México debía mantenerse íntimamente ligada a la problemática social, siempre abierta a nuevos hallazgos para producir un conocimiento nacional que permitiera fincar un saber mexicano y, al mismo tiempo, reconocía que debía mantener siempre una posición internacional.

La UNAM ha recibido en su seno a estudiantes y profesionistas de todo el mundo: españoles republicanos forzados a salir de su país por la brutalidad franquista; centro y sudamericanos asilados debido a las dictaduras asesinas; y otros muchos de distintos países del mundo.

Sin embargo, cada año la UNAM debe luchar por los recursos para seguir realizando su vital tarea en el país. Ha sufrido diversos embates ya desde los gobiernos priistas, con un encono a raíz del 68 que buscó su aislamiento, hasta los tecnócratas que se encargaron de golpearla y trataron de desprestigiarla por todos los medios, con buena respuesta, lamentablemente por parte de la masa enajenada. Y ahí hizo “bum” la multiplicación de planteles de la enseñanza privada a nivel universitario, que no universidades. El “bum” del negocio de la “educación”.

A partir de los gobiernos panistas, el embate ha sido aún más encarnizado; se pretende año con año recortar los recursos destinados a esta magna casa de estudios. Este gobierno inepto y deshonesto, que todo lo privatiza pero acomodado a sus intereses personales y sin más criterio que la ganancia económica, no oculta su animadversión hacia la Universidad Nacional y la acosa constantemente, utiliza incluso a sus “intelectuales” orgánicos para que la calumnien y confundan a la opinión pública, de por sí, influida por los medios masivos de “información”.

La UNAM es el bastión de libertad, pluralidad y sabiduría y debemos defenderla hasta las últimas consecuencias, así, tal cual es: pública y laica. El mejor reconocimiento para esta institución, de las pocas en pie, es dejar de escatimarle el dinero.

Podemos celebrar gustosos, la Universidad, a pesar de todo y contra el deseo de los espurios, está en pie.

¡Goya, Goya, cachun cachun ra ra! goya! ¡Universidad!

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