11/26/2011 02:03:00 p. m.

¿AMLO ha cambiado?


Foto de Jeremías

Por Hasardevi

Aquéllos que han enfrentado al poder, de cara al pueblo, sin ambages, han sido los grandes calumniados de la historia. Se trate de un individuo o un conjunto de ellos empeñados en una tarea que brinde algo a otros seres humanos...

México sufría una suerte de embotamiento que parecía no iba a cambiar con nada, excepto por tragedias naturales que obligaban a la gente a unirse y sacar lo mejor de sí para resolver lo que las supuestas “autoridades” eran incapaces. Terremoto de 1985. Tres años más tarde un importante sector de la población se “politiza” y decide salir a la calle a apoyar a Cuauhtémoc Cárdenas pues saben que ya del PRI nos se puede, ni se debe, esperar absolutamente nada que no sea la misma política corrupta y que con Miguel de la Madrid, indica que se irá en el peligroso camino de la pérdida de soberanía nacional y el neoliberalismo tecnócrata.


No obstante las movilizaciones impresionantes, eso sí, ninguneadas por los medios reiteradamente, en 1988, a 20 años de la masacre de Tlaltelolco, los mexicanos decididos por el cambio ven traicionadas sus esperanzas a manos de lo que suponen un cínico fraude que pone en la silla presidencial a uno de los más nefastos presidentes que este país haya conocido: Carlos Salinas de Gortari. Pero no son sólo los hombres y mujeres del sistema quienes agraden las expectativas de los mexicanos en lucha por la democracia, sino el propio Cárdenas, lo sabremos años más tarde, pacta con el hombre que muy probablemente le arrebató la presidencia a espaldas de quienes le brindaron su apoyo e irrestricta confianza.


A pesar de todo Cárdenas llega al poder de la ciudad más importante de este país gracias al voto ciudadano y ya un PRD más consolidado empieza también a dar muestras de descomposición en su seno. La figura aguerrida de Andrés Manuel López Obrador va ganando fuerza y atractivo entre los seguidores de lo que entonces parece aglutinar a las fuerzas de izquierda, el PRD, y es durante su presidencia en ese partido cuando más éxitos electorales cosecha el partido. López Obrador es elegido Jefe de Gobierno del Distrito Federal y es galardonado internacionalmente como el mejor “alcalde” durante su mandato. Lleva a cabo una verdadera revolución en su gobierno al otorgar derechos a los más olvidados del país: los viejos. Una ayuda modesta pero que es lo que logra extraer del presupuesto que le escatima el gobierno federal, junto con muchas otras ayudas que sabe que es imperioso proporcionar a la población por estricta justicia. Es castigado una y otra vez con reducciones presupuestales y debe verse constantemente enfrentado a la nula civilidad demostrada por el gobierno federal del PAN en manos de un narcisista con un fuerte desequilibrio emocional y quizá mental como demostró ser Vicente Fox.


Este gobierno de derecha que privilegia al clero católico y a las grandes transnacionales junto con bancos y demás grupos oligarcas, co-gobierna con los poderes fácticos de los medios masivos de comunicación y se alía con ellos para destruír a AMLO y a la izquierda mexicana. Durante todo ese tiempo hasta la fecha, una verdadera guerra y de las más sucias, es desatada contra este hombre que se atreve a desafiar al sistema y a llamar a las cosas por su nombre; pero no sólo a él, sino que el PRIAN parece ejecutar una venganza contra los ciudadanos que en pleno uso de sus derechos, se atrevieron a votar por la izquierda en México.


Esta cruenta batalla metafóricamente hablando, de división y encarnizamiento de unos ciudadanos contra otros durante el sexenio de Fox, es avivada y llevada a la realidad: la sangre corre y 50,000 vidas humanas que se extinguen debido al capricho del espurio Calderón es el saldo de un país desangrado ahora sí, en lo espiritual y en lo material. Se arremete contra derechos consagrados en la constitución política de los EUMexicanos y ganados también después de baños de sangre y años de luchas. Se cancela el futuro de los jóvenes dejándoles sin opciones de educación y de trabajo y los viejos son duramente castigados por el sistema que poco a poco pero sistemáticamente ha ido desapareciendo el derecho a la salud que el Estado debe garantizar. La clase media se ahoga y los más pobres se vuelven miserables. La mitad del país está en malas condiciones y los escándalos de corrupción pululan por todos los frentes.


Al estigmatizar a López Obrador se quiso culpar a éste y a los que le seguimos, de todos los males de este país. Lamentablemente para aquellos que se aferraron a esta creencia, la realidad les ha ido saliendo al paso y no pueden seguirse engañando.


Resulta, en este contexto, algo más que ridículo que se diga hoy que López Obrador ha “modificado” su discurso beligerante con tal de abrirse camino para el 2012. El ha sostenido el mismo discurso durante todo este tiempo de guerras sucias, de desafuero, de tratar de criminalizar la defensa que hizo del presupuesto de la Ciudad de México y en fin, el trato denigrante que los medios y gobernantes le han dado durante su mandato, en su campaña hacia el 2011, y después.


En retrospectiva, no creo equivocarme si digo que de no haber perdido la presidencia Cárdenas en el ’88, hoy MORENA no existiría. Y, lo más triste de todo, nada hubiera cambiado. O quizá en lo mínimo. Pero si la traición de Cárdenas se hubiera dado con él en el poder, eso hubiera sido un golpe fatal para el pueblo que quizá se replegara en sí dejando de votar y de luchar en el terreno político o un sector desencantado pero furioso hubiera unido su fuerza al EZLN o algún otro grupo armado para combatir lo que por medios pacíficos habría visto clausurado. Son especulaciones pero no creo que se alejen de la realidad.


Ante el golpe artero sufrido cuando el fraude de 2006, se contó con la firmeza del liderazgo de López Obrador, de un puñado de buenos políticos que permanecieron firmes al lado del pueblo y un pueblo que vio acrecentada su conciencia en las horas más adversas.


Todo el mundo quiere hacer escarnio del famoso “plantón”. Pero gracias a esa decisión de AMLO y al valor de la gente que decidió quedarse ahí, en la calle acampando, soportando el rigor del clima y la incomprensión de sus compatriotas, y gracias también a los que apoyaron con dinero y especie a los que permanecieron ahí, a los que llevaron a cabo marchas y una serie de acciones conjuntas o individuales con el fin de mantener vivo el movimiento, la indignación y canalizarla en más acciones en defensa de la patria y del patrimonio nacional, una resistencia pacífica, ejemplar, gracias a todo eso, hoy vive MORENA. Y gracias a eso, no se desató la violencia. Los necios que atacan sin ton ni son a AMLO y seguidores, a intelectuales que valientemente han seguido en pie y apoyando este proyecto alternativo de nación, rayan en la violencia más absurda cuando se niegan a ver el daño inmenso que ocasionan al país... o no les importa en absoluto.


Principios y valores, es parte del discurso que siempre enarboló López Obrador. Que la gente sólo haya captado frases como “cállate chachalaca” porque eso fue lo que maximizaron los medios o “al diablo con SUS instituciones” frase distorsionada y sacada de contexto que López Obrador no hizo sino repetir como eco de lo que millones pensamos en este país, millones que, desde hace tiempo, hemos perdido todo respeto por las instituciones que han pervertido los señores del poder y del dinero en México, es repito, responsabilidad de gobierno y medios. Pero nadie recuerda las expresiones profundamente sexistas, despreciativas y absurdas de Fox, a Ceballos mandando callar con gritos histéricos al Congreso de la Unión en plena sesión: "¡Cállense!" gritaba cuando vociferaba que las boletas de la votación de 1988 debían ser quemadas, a Federico Doring calumniando al equipo de AMLO llamándoles "sicarios" y a él mismo el "capo mayor". Llamando al pueblo "naco", acarraeados, mugrosos, holgazanes, etc., etc.


Resulta poco creíble que personas con preparación intelectual insistan honestamente en que AMLO ha cambiado; no, no es verdad. Es el mismo, y su discurso también. pero está ofreciendo una reconciliación que ni la mafia de los medios ni la mafia del dinero y el poder, ni la mafia política, tiene la altura de miras para proponer ... ¿tendrá el valor de aceptarla?

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